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BREVE VISIÓN HISTÓRICA DE NARONTERRA SEGÚN DIVERSOS TRABAJOS
DEL HISTORIADOR NARONÉS ANDRÉS PENA
10º EDAD MODERNA: SIGLOS XVI-XVIII
En el siglo XVI, vinculadas a una serie de casas tradicionales, en torno a las
feligresías de nuestro concello se forman una serie de Cotos y jurisdicciones
de nuevo cuño.
Jurisdicción de D. Antonio de Castro Castro con 30 vecinos era cabeza
del coto llamado de Trasancos (tomando el nombre de la vieja tierra a la que
pertenecen los ayuntamientos de Ferrol, Narón, Neda, Valdoviño
y San Sadurniño) que comprendía Lago, Sequeiro, Valdetires,
Meirás, Taraza, Aviño y Atios.
Dependía de la Villa de Ferrol a la sazón del IV conde de Lemos
y marqueses de Sarria don Pedro Ruiz de Castro y Andrade y doña Leonor
de la Cueva y Girón la feligresia de S. Xiao de Narón que contaba
a la sazón con 29 vecinos.
El único Coto de San Mateo de Trasancos se dividía en tres
señoríos, se lo repartían el marqués de Sarria
que contaba con 15 vasallos, Juan de Piñeiro con 12 vasallos, y María
de Andrade con 15 vasallos.
O Val en cambio, una única parroquia estaba dividida en cuatro señoríos,
cada uno un coto jurisdiccional: el coto del Conde de Lemos, el de Juan Pita
de Veiga, el de Isabel de Lago y el de Juan Freire de Andrade.
Todo el poblado coto de Pedroso, que comprendía cuatro parroquias:
Pedroso con 54 vecinos, Sedes con 60, Sta. Mariña do Monte con 41 y
San Lourenzo de Doso con 16, eran vasallos y pertenecían ilegalmente
-en virtud de los privilegios de hidalguía conseguidos por sus moradores
en El Salado- a Pedro de Andrade.
Por concesión del Papa Gregorio XIII, Felipe II vendió al coengo
doctoral de la Catedral de Santiago Don Juan Yáñez de Leiro
y Doza (Mandiá/Parga) la jurisdicción del Coto de S. Martiño
de Xuvia sus Puertos y Salinas, Caranza y Santa Icía de Trasancos.
El 17 de diciembre de 1586 este canónigo creaba para su sobrino el
vínculo y morgadía de la casa de los tres bastones y el lebrel
(Mandiá), el vínculo mas importante de la Tierra de Trasancos
(Casa do Monte).
Tras la compra de la jurisdicción de los cotos monásticos crearían
los hidalgos los fundamentos de preeminencia territorial. Con los foros perpetuos
se apropiarán estos viejos linajes de los bienes de los monasterios
de Xuvia y Pedroso. Pequeños y medianos propietarios, los campesinos
trasanqueses en su mayoría con tierras propias, mediante ventas forzadas
o robos se veríon al poco despojados de sus tierras por esta hidalguía.
Ahora ya no obtendrían tierras por contrato foral en la Tierra de
Trasancos los campesinos sino esta se tomaría por un arriendo corto
de 6 o 8 años, sistema este que durante la Edad Moderna como una peste
extendería la precariedad y la miseria por toda la comarca. Con todo
en algunas feligresías (O Val) los pequeños propietarios se
mantienen todavía.
Tras doscientos años de invernizo, a mediados del siglo XVIII las
feligresías que hoy conforman el Concello de Narón y el monasterio
de Xuvia recobraron en el contexto de la comarca un viejo vigor y desarrollaron
un papel muy activo económico y cultural.
En el monasterio de S. Martiño de Xuvia, aprovechando la creación
de la población ferrolana de la Magdalena en buena medida sobre tierras
del priorato, una serie de priores ilustrados de valía excepcional
comenzaron a aforar de nuevo, esta vez solares destinados a la construcción
de las nuevas viviendas -hecho este excepcional dada la generalización
mencionada del arriendo corto en los contratos agrícolas- a particulares,
consiguiendo de este modo en virtud del laudemio (una cláusula que
grava con un diez por ciento la transmisión de un bien aforado con
los perfectos -es decir el solar y la casa hecha en el-), en pocas transmisiones,
hacerse con el valor de lo construido e incluso sobrepasarlovarias veces.
Así hizo también una fortuna con el barrio de Esteiro D. José
María Bermúdez de Mandiá, Pardiñas y Villar de
Francos, Sr. de Xuvia, Caranza, Santa Icía, del pazo de la Casa del
Monte, uno de los mayores terrateniente de Trasancos -junto al Conde de Lemos
y Andrade- aforando solares.
Fray Felipe Colmenero prior de Xuvia y el Sr. Bermúdez, sr. jurisdiccional
del coto jurisdiccional del mismo nombre, fueron dos hombres escepcionales
ambos aunque nunca llegaron a entenderse y durante largo tiempo pleitearon
entre sí. A fray Felipe Colmenero le debemos dos obras históricas
que dieron gran fama a nuestro priorato y contribuyeron a la divulgación
de su pasado, "Juvia" y "Discurso Histórico", son
estas los primeros estudios de la Tierra de Trasancos factográficos,
es decir basados en la lectura directa de las fuentes, que se conocen.
Sabemos que el Sr. Bermúdez de Mandiá, por tener este la costumbre
de especificar en los contratos de arriendo de su casa los cultivos a los
que deben ser destinadas las leiras arrendadas, que es uno de los primerod
que introduce en ellas, a fines del s. XVIII, la patata americana.
Por este tiempo varios franceses, afincados en Xuvia y Ferrol, Lestache,
Lembeye, Bucan, Beujardin, Dufoire, aprovechando la coyuntura económica
( la instalación de los Reales Arsenales de Esteiro en tierras que
fueran del monasterio de Pedroso entre 1751 y 1770) y la fuerte demanda de
pan de las nuevas poblaciones de la Magdalena y Esteiro (la crisis de subsistencia
de la década de 1780) crearon en varias feligresías del Concello
de Narón una red de complejos fabriles industriales principalmente
para la obtención de diferentes tipos de harinas, pero también
para, moliendo trapos, obtener pasta para su fábrica de papel de estraza
y común, y para triturar piedra que eran usada como abrasivo en sus
fábricas de curtidos. Todo ello junto con la infraestructura necesaria
("tres embarcaciones de exorbitante valor") para el transporte de
grano desde los puertos de Santander, Báltico (Prusia y Rusia), Argentina,
Estados Unidos (Filadelfia) y Canadá.
A la importancia de estos molinos "de nueva invención" inmergidos
en el contexto de una verdadera revolución industrial, se añade
el hecho de que con su maquinaria y almacenes algunos de ellos se conservan
todavía en Narón en estado de uso.
El valor medio de sólo uno de ellos "un millón diez mil
reales, en los que no se incluían otros varios y distintos edificios"
y la enorme capacidad de molturación para la época: 70.000 fanegas
de trigo anuales, ilustran la magnitud de esta industria.
Cuatro molinos en la Xuvia de Narón, el mayor molino de mareas gallego
en el estuario de Ponte, donde antes hubiera unas aceas desaparecidas en el
siglo XVII -único que fue Real Fábrica- se conserva aún
con la máquina en buen estado; los formales de dos molinos de viento
y sus edificios anexos (S. Mateo y Xuvia); el explendido molino de cubeta
y turbina de los Amenadás, que continúa moliendo hoy en día,
y otros restos, el molino de Polaina, Gradaille, etc., configuran el paisaje
de un inmobiliario arqueológico industrial al que habría que
añadir las mencionadas fábricas (de iniciativa local) de curtidos
y piedra de finales del siglo XVIII.
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