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BREVE VISIÓN HISTÓRICA DE NARONTERRA SEGÚN DIVERSOS TRABAJOS
DEL HISTORIADOR NARONÉS ANDRÉS PENA
3º DOMINACIÓN ROMANA
Como sucede en toda la Europa Celta, los castros tanto en la Edad de Hierro como
en la dominación romana estuvieron en manos de casas ( domi ) o clanes
nobiliares al frente de señores ( domini ) que ejercían la jurisdicción
( dominium ) sobre un amplio espacio demarcado (territorio segmentado autárquico
o jurisdiccional) en torno a dichos castros. En la Tierra de Trasancos conocemos
al menos 58 asentamientos de este tipo, 13 de ellos estuvieron repartidos por
las feligresias del Concello de Narón, que conserva 9 en la actualidad,
entre los que destacan: Eiravedra (Sedes), el castro más hermoso e más
visible del Concello; el castro de Vilasuso (O Val) en un contexto rico en folclore,
y el castro de Pereiruga, prominente y esgrevio sobre el valle de Pedroso, como
se desprende de la configuración de sus defensas uno de los más
arcaicos castros de Trasancos; y los impresionantes restos del triple sistema
defensivo del castro del Couto (Petouzal) que ilustran explendidamente en nuestro
concello este periodo de la Edad del Hierro.
Restos tempranos de contacto con el mundo romano los constituyen los trozos
de vasijas de paredes finas del "cuncheiro" de Lóngaras (A
Gándara), datadas entre los siglos I a.C. e I d.C. que parecen señalar
el final de una etapa de larga relación comercial con el Mediterraneo
en el que los intermediarios gaditanos fueron protagonistas por mucho tiempo.
Si bien durante la dominación romana no se creó ningún
centro urbano en Trasancos, aparece junto al habitat castreño una nueva
forma de ocupación del territorio en los momentos finales del Bajo
Imperio: la Villa, fuera del recinto fortificado en torno a los valles y tierras
fértiles.
Se trata de unos tipos de pazo, en realidad dos tipos de pazos y bien distintos
en su apariencia de los anteriores modelos de asentamiento castreños,
pero al mismo tiempo desempeñan las mismas funciones económicas
y político administrativas que antes desempeñaban los castros,
reciben los dos nuevos centros administrativos el nombre de "villae",
ambos ocupan y heredan el mismo espacio que antes tenia el castro, son pues
pequeñas jurisdicciones al frente de un provincial, no un provinciano,
o de un noble local, y al mismo tiempo también son centros receptores
de rentas de los campesinos que en el interior de la villa trabajan las tierras
del señor.
Las Villae o pazos del Bajo Imperio se tienen dos formas arquitectónicas
de expre la tradición constructiva indígena en el segundo modelo de edificios
llamados villae estos no perdian el carácter de castronelas, castros
diminutos o pequeñas granjas defendidas de los señores del lugar
de los que posiblemente podamos tener un ejemplo en el Val frente a la Pena
Lopesa.
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